Aaron y yo nos conocimos en la primavera del 2004. Los dos nos habíamos comprometido a pasar un mes de nuestras vacaciones de verano trabajando con otros diez estudiantes de nuestra universidad John Brown (situada en Siloam Springs, AR) en un área rural de Etiopía (Este de África). Como estudiante de negocios internacionales, Aaron estaría trabajando en inventorio y ayudando a formar relaciones entre el equipo de trabajadores de un hospital nuevo. Yo, como estudiante de educación de Matemáticas, estaría enseñando en clases con más de 70 niños y jóvenes. Aunque trabajamos en diferentes áreas, una admiración sin palabras se desarrolló en cada uno de nosotros dos al ver la iniciativa y pasión por servir del otro.

Al regresar a la universidad, nuestros caminos se continuaron cruzando. En un ministerio de oración basado en interseción e intimidad con Dios, Él nos había estado invitando a confiar en Su perfecto liderazgo de amor en nuestras vidas. En un viaje de immersión a la ciudad de Chicago más tarde en ese mismo año, una bella amistad empezó la cual floreció en un fuerte amor. El deseo de ambos de regresar a Etiopía siempre nos recordó que nuestro amor va más allá de la relación, es un recurso para servir a otros. El 30 de Diciembre del 2006, nos unimos en matrimonio, haciendo nuestros camino uno solo.
Desde el 2006 hasta ahora, hemos estado viviendo en San José, capital de Costa Rica (comprometidos a regresar después de Etiopía) y estamos enseñando en una pequeña escuela Cristiana. Aunque no hemos pedido ayuda económica, creemos que la educación es una gran campo misionero. Donde quiera que vamos, hemos notado que niños y jóvenes estan buscando algo real, verdad en sus vidas. Por esa razón, es nuestro deseo no solo enseñarles las diferentes materias sino también reflejar el amor de Cristo con nuestras vidas. Anhelamos mostrar “una vida feliz en Jesús” al amar a Dios no solo con nuestro corazón sino también con nuestras mentes y acciones. Servir en el campo de la educación en lugares lejanos a nuestras familias en Costa Rica y Estados Unidos es a veces dificil, pero nuestro consuelo está en oír la voz de Jesús y seguirlo a donde quiera que Él vaya. (Revelación (Apocalipsis) 14.4 ).
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